
Cómo Ina Garten salvó su matrimonio de cinco décadas cuando estaba al borde del divorcio
Ahora que Ina Garten y su esposo se acercan a su 58º aniversario, la icono culinaria lo llama el amor de su vida. Pero su vida no siempre ha sido fácil: la pareja se enfrentó una vez a la posibilidad de divorciarse antes de reencontrarse.
Ina Garten, la querida propietaria de Barefoot Contessa, se labró una célebre carrera como chef y personalidad televisiva, inspirando a millones de personas con sus apetitosas recetas y su cálido estilo. Detrás de su éxito ha estado su esposo, Jeffrey Garten, su apoyo incondicional durante más de cinco décadas.
Sin embargo, ese mismo éxito llevó una vez su matrimonio al borde del abismo y creó distancia entre ellos. Mira cómo la pareja superó estos retos y salvó su relación.
Un matrimonio lleno de amor
La historia de amor de Ina y Jeffrey empezó en 1963, cuando ella tenía 15 años y visitaba a su hermano en el Dartmouth College. Jeffrey, estudiante allí, la vio por la calle y quedó tan cautivado por ella que envió una carta y una fotografía a su casa.
"Recuerdo que corrí por la casa y dije: 'Mamá, mamá, tienes que ver esta foto de este chico. Es tan lindo'", recordó Ina. En 1968, Ina y Jeffrey se casaron, iniciando una relación llena de respeto y admiración mutua.
A pesar de los papeles tradicionales que se esperaban de los matrimonios de la época, Jeffrey animó a Ina a pensar más allá de las convenciones. De hecho, Ina lo definió más tarde como "el primer feminista" que conoció, y señaló cómo apoyaba continuamente sus ambiciones y sueños.

Ina y Jeffrey Garten comparten un momento de alegría mientras Ina corta un pastel, con Jeffrey de uniforme sonriendo a su lado. Este primer vistazo a su matrimonio refleja la calidez y el apoyo que han definido su duradera relación de cinco décadas. | Fuente: Instagram/inagarten

Unos jóvenes Ina y Jeffrey Garten comparten un tierno abrazo, con Jeffrey en uniforme militar e Ina radiante a su lado. Esta temprana foto capta el amor y la admiración que han caracterizado sus cinco décadas de relación. | Fuente: Instagram/inagarten

Ina y Jeffrey Garten, fotografiados aquí en sus primeros años, compartieron una relación basada en el apoyo mutuo. El estímulo de Jeffrey fue fundamental cuando Ina dejó su trabajo en el gobierno para perseguir sus sueños culinarios, un salto que la llevaría al estrellato culinario. | Fuente: Instagram/inagarten
Este estímulo sentó las bases que permitieron a Ina explorar caminos más allá del papel convencional de ama de casa, incluso cuando se encontró trabajando en el gobierno.
Antes de su fama culinaria, Ina asumió un papel exigente como analista del presupuesto nuclear en la Oficina de Gestión y Presupuesto durante la administración Carter. Jeffrey, que trabajaba en el Departamento de Estado, inspiró a Ina a seguir esta carrera, creyendo en su potencial.
Ina reflexionó sobre aquellos años de su matrimonio y admitió que, en cierto modo, sentía que estaba creciendo para ser como Jeffrey, ya que se adaptaba a su mundo de gobierno y política. Sin embargo, Ina se dio cuenta de que ese camino no se ajustaba a sus pasiones, lo que la llevó a mantener una conversación sincera con su esposo sobre su deseo de cambiar.
Expresó su deseo de dedicarse a algo más creativo y satisfactorio. El momento en que decidió cambiar de rumbo llegó cuando vio un anuncio en The New York Times de una tienda de alimentación especializada en venta en Westhampton Beach, Nueva York.
Aunque comprar la tienda suponía un riesgo financiero importante, Jeffrey la apoyó sin dudarlo, invirtiendo sus ahorros en lo que se convertiría en el primer paso del emprendimiento culinario de Ina.
Su disposición a respaldar su decisión de abrir Barefoot Contessa demostró que creía en su potencial, y sentó las bases de un nuevo capítulo que supondría tanto retos como crecimiento.
El ascenso de Ina y la caída de su matrimonio
El lanzamiento de Barefoot Contessa fue un paso monumental, e Ina se volcó en la construcción de la tienda, que rápidamente ganó popularidad entre los lugareños y los turistas. Sin embargo, el éxito del negocio tuvo un precio.
Jeffrey aceptó un prestigioso puesto como decano de la Escuela de Administración de Yale, lo que le obligó a trasladarse a Connecticut, mientras Ina seguía trabajando en East Hampton.
Sus nuevas funciones y ubicaciones crearon una distancia física que poco a poco se convirtió en separación emocional. Al mismo tiempo, Ina estaba redefiniendo su sentido de la identidad. Se había alejado de los deberes esperados de una esposa tradicional para convertirse en empresaria, centrándose únicamente en el éxito de su tienda.
Más tarde reflexionó que "los roles tradicionales... realmente [le molestaban]", ya que buscaba independencia y realización más allá del matrimonio. A medida que su empresa culinaria se expandía, se dio cuenta de que iba por la vida según sus propios términos.
Este cambio, aunque le dio poder, tensó su relación con Jeffrey. Durante la semana estaban a kilómetros de distancia, mantenían el contacto mediante llamadas telefónicas, y los fines de semana juntos eran cada vez menos frecuentes. Incluso cuando Jeffrey la visitaba, Ina estaba preocupada por sus negocios, incapaz de centrarse plenamente en él.
Reflexionando sobre el pasado, Ina admitió que las responsabilidades de llevar un negocio no le dejaban tiempo para pensar en otra cosa. Reveló: "Cuando Jeffrey venía los fines de semana, era una distracción. [...] Solo quería que todo el mundo me dejara en paz para poder concentrarme en la tienda".
Con el tiempo, la célebre chef se sintió frustrada por las expectativas de género de su matrimonio. La exigente carrera de Jeffrey le hacía estar "totalmente formado" en su vida, mientras que ella aún estaba averiguando quién era.
Al final, Ina se planteó la separación, preguntándose si la única forma de alcanzar la verdadera independencia era abandonar el matrimonio por completo. En una conversación difícil, expresó su deseo de romper su relación, proponiendo una separación como forma de ganar claridad.
Jeffrey, aunque entristecido, apoyó su decisión, hizo las maletas y regresó a Washington. Ina canalizó su energía hacia su trabajo, esperando que el espacio le proporcionara las respuestas que buscaba.
Encontrando el camino de vuelta
Un invierno, Ina volvió a D.C. y se reencontró con su esposo. "Jeffrey se reunió conmigo en la estación [de tren], [...] estábamos atrapados entre dos mundos: el de antes, cuando éramos Ina y Jeffrey, y el triste de ahora. Un limbo doloroso", recordó.
Jeffrey le preguntó qué podía hacer para arreglar su relación, sin comprender que su mujer dudaba de que su matrimonio pudiera salvarse.
Ina sabía que no había hecho nada malo, sino que solo seguía el ejemplo de los hombres que le habían precedido. Sin embargo, ella había cambiado, y ya no podía estar en una relación "tradicional de marido y mujer".
Pero en un último intento, la célebre chef sugirió a Jeffrey que fuera a ver a un terapeuta, con la esperanza de que salvara la distancia que había crecido entre ellos. Ina recordó que le sorprendió su disposición inmediata, pues creía que era "tan significativa como cualquier cosa que pudiera ocurrir durante [su] sesión".
Solo pasó una hora en terapia, pero salió de allí con una comprensión renovada de la necesidad de Ina de igualdad y asociación. El tiempo que pasaron separados y la apertura de Jeffrey al cambio marcaron un punto de inflexión.
Empezaron a mantener conversaciones abiertas sobre su relación y se tomaron el tiempo necesario para escuchar las preocupaciones del otro. Con estas conversaciones sinceras, encontraron un terreno común y acordaron reconstruir su matrimonio sobre una base de respeto y objetivos compartidos.

El 25 de junio de 2011, Jeffrey e Ina Garten asistieron al "Barefoot Under the Stars" event in New York. The couple, who once separated to redefine their roles, came back stronger, embracing a new balance in their marriage that respected each other’s independence and ambitions. | Source: Getty Images

Jeffrey e Ina Garten en el evento "Barefoot Under the Stars" en Nueva York. A lo largo de los años y del crecimiento personal, han construido un matrimonio basado en el apoyo y en una comprensión compartida de los sueños del otro. | Fuente: Getty Images

El 28 de noviembre de 2012, Jeffrey e Ina Garten asistieron en Nueva York a la gala inaugural del Alvin Ailey American Dance Theater. Tras un periodo difícil que les llevó a buscar terapia, la pareja emergió con un compromiso renovado con la igualdad y la comprensión en su matrimonio. | Fuente: Getty Images
Durante los meses siguientes, Ina y Jeffrey aprendieron a verse el uno al otro como socios iguales, trabajando juntos para crear un matrimonio que les permitiera a ambos la libertad que necesitaban para prosperar.
"[...] Si trabajábamos por el mismo objetivo, podíamos cambiar las cosas juntos", reveló Ina. Con los años, aprendieron a dar prioridad a su relación a pesar de las exigencias de sus carreras. El éxito culinario de Ina continuó creciendo, lo que dio lugar a un libro de cocina dedicado a Jeffrey y a un célebre programa en Food Network.
Jeffrey siguió siendo su mayor admirador, y comentó: "Hemos tenido la suerte de crecer juntos de forma muy compatible. Somos como dos enredaderas que crecieron y se enroscaron la una en la otra".
Al celebrar este año su 56º aniversario, Ina reflexionó sobre el camino que habían recorrido juntos. A pesar de los retos y los momentos de duda, su admiración por Jeffrey seguía siendo fuerte. "Sigo sintiendo admiración por él", dijo.
La decisión de Ina y Jeffrey de no tener hijos fue otro elemento que influyó significativamente en su matrimonio. La pareja consideró que su elección les daba más libertad para centrarse el uno en el otro, algo que Ina reconoció más tarde como esencial para su relación.

El 16 de junio de 2013, Jeffrey e Ina Garten asistieron 40.ª edición anual de los Daytime Entertainment Emmy Awards en Beverly Hills, California. Abrazando una vida sin hijos, se centraron en alimentar los sueños del otro, creando una relación duradera y única. | Fuente: Getty Images

El 21 de abril de 2015, Ina y Jeffrey Garten asistieron a la gala Time 100. Al elegir una vida centrada el uno en el otro y en sus carreras, la pareja encontró una fortaleza renovada en su relación, construyendo un vínculo que valoraba el crecimiento personal y el compañerismo por encima de las expectativas tradicionales. | Fuente: Getty Images
La elección de la icónica chef también se vio influida por su educación. En sus memorias, "Be Ready When the Luck Happens", Ina reveló que creció en un hogar problemático, lo que influyó en su visión de la familia.
Criada en Stamford, Connecticut, Ina describió su infancia como "horrible", marcada por el maltrato emocional y físico que sufrió por parte de sus padres. Esa dolorosa experiencia la acompañó mientras crecía, consolidando su decisión de no tener hijos.
En cuanto a su amor duradero, Ina reveló que "acababa de empezar" en una dulce publicación de Instagram con motivo del cumpleaños de su esposo en 2021. "¡Feliz cumpleaños al amor de mi vida! Te quiero desde hace más de 50 años [...]", decía en parte el post.
"Lo has hecho un hombre feliz", comentó un usuario de las redes sociales en una de las publicaciones de Ina. "Es un hombre afortunado", compartió otro. Un tercero escribió: "Son la pareja más dulce del mundo".
Antes del Día de San Valentín de este año, Ina dio a sus seguidores un consejo romántico para la ocasión especial y compartió en parte en Instagram: "Una de mis reglas para una cena romántica: ¡necesitas una gran lista de reproducción! Hace que toda la velada cobre sentido".

El 29 de noviembre de 2018, Ina y Jeffrey Garten asistieron al estreno mundial de "Mary Poppins Returns" en Hollywood, California. A lo largo de los años y los cambios, mantuvieron un vínculo muy unido, dándose prioridad el uno al otro y demostrando la solidez de su duradera relación. | Fuente: Getty Images
El duradero matrimonio de Jeffrey e Ina Garten es un testimonio de su apoyo inquebrantable, sus valores compartidos y su compromiso de crecer juntos. Desde los primeros días en que se descubrieron el uno al otro hasta la navegación por la independencia y la búsqueda del equilibrio, construyeron una relación basada en el respeto mutuo.
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