
"No me saque": El padre que se sacrificó por sus hijas en la tragedia de Vargas - Video e historia
Diciembre de 1999 quedó grabado en la memoria colectiva de Venezuela como uno de los capítulos más oscuros de su historia. El estado de Vargas fue arrasado por lluvias torrenciales que provocaron deslizamientos de tierra e inundaciones mortales.
En apenas 72 horas, la tragedia de Vargas dejó miles de muertos, comunidades desaparecidas y un país sumido en el dolor y la incertidumbre. En medio de este horror, emergió una historia tan desgarradora como poderosa.
Un padre, enterrado junto a sus dos hijas pequeñas, tuvo la oportunidad de ser rescatado. Sin embargo, al saber que sus hijas no podrían salir con vida, decidió quedarse con ellas hasta el final. Su frase "No me saquen, tengo a mis dos hijas de la mano", se convirtió en un símbolo eterno del amor más puro y del sacrificio más conmovedor.

Personas desembarcan de un barco de las Fuerzas Armadas de Venezuela en el puerto de La Guaira tras ser evacuadas de las playas del estado Vargas. | Fuente: Getty Images.
La tragedia de Vargas: el desastre natural más devastador
La llamada tragedia de Vargas ocurrió entre el 14 y el 16 de diciembre de 1999. En ese corto periodo, el estado costero de Venezuela fue devastado por lluvias que superaron los 911 milímetros por metro cuadrado.
Dicha cifra, equivalía al promedio anual de precipitaciones acumuladas de los últimos 87 años. En otras palabras, llovió en tres días, lo que normalmente llueve en un año.
Las consecuencias fueron catastróficas. Según el balance de la Cruz Roja Internacional, se estima que entre 15.000 y 50.000 personas murieron, mientras que más de 75.000 familias lo perdieron todo.

El estado Vargas en Venezuela quedó devastado por un deslave en 1999. | Fuente: YouTube/Journeyman Pictures.
Ocho de las once parroquias del estado Vargas fueron gravemente afectadas. Según el arquitecto Marco Negrón, más de 5.300 edificaciones fueron destruidas por completo y unas 2.600 sufrieron daños parciales. El 80 % de la población local fue impactada directamente.
Leidy Crespo, sobreviviente del barrio Llano Adentro, contó que a las 5:30 de la mañana del 16 de diciembre una enorme ola de lodo y escombros arrasó con todo. “Era como estar en una película. Nunca más lo voy a olvidar”, expresó.
A la mañana siguiente, el pueblo estaba cubierto de barro, cadáveres y destrucción. “Uno caminaba y aparecía un cuerpo enterrado. Todavía recuerdo los llantos de las personas que buscaban a sus familiares”, relató.

Tras la tragedia de Vargas, miles de personas quedaron sin hogar. | Fuente: YouTube/Journeyman Pictures.
El padre que prefirió quedarse con sus hijas: “No me saquen”
En ese contexto de dolor y desesperación, una escena quedó registrada para siempre en la memoria colectiva y en un video estremecedor. Un padre, cuyo nombre no fue divulgado, fue hallado por los rescatistas aun con vida, sepultado por el lodo casi hasta el cuello.
Cuando intentaban liberarlo, él lloraba y decía una frase que desconcertó a todos: “No me saquen”. Uno de los bomberos le respondió con calma: “Tranquilo”. Pero la respuesta del hombre dejó a todos sin palabras: “Es que tengo a mis dos hijas agarradas por las manos”, soltó en medio del llanto. El video podrás encontrarlo más abajo.
Las niñas estaban muertas bajo el barro, pero él se negaba a soltarlas. Este momento fue capturado en un video que sigue circulando hoy como símbolo de amor y entrega total.
Lo que sucedió a este entregado padre, recorrió el país y, más de dos décadas después, aún conmueve a millones. Este acto de fidelidad y coraje ha sido recordado en canciones, documentales y testimonios de quienes vivieron la tragedia de cerca.

Millones de personas perdieron sus hogares en la tragedia de Vargas, en Venezuela, en el año 1999. | Fuente: YouTube/Journeyman Pictures.
La historia detrás de la canción “Recuerdos”
El poderoso testimonio de este padre llegó a oídos del maestro musical venezolano Porfi Baloa. Según relató el artista, el papá de las niñas fallecidas era un conocido suyo y él mismo le relató la historia. Le narró cómo fue hallado vivo por los rescatistas, mientras gritaba que no lo sacaran porque sostenía las manos de sus hijas.
Años después, Porfi lo volvió a ver, trastornado, y el padre le mostró una foto diciéndole: “Mira, aquí está mi bebé, ella está conmigo”.
Conmovido, Porfi Baloa llegó a su casa y compuso la canción "Recuerdos", inspirada por este acto de amor indescriptible.
El después: reconstrucción y secuelas
A pesar de los enormes esfuerzos de reconstrucción, la tragedia dejó secuelas imborrables. Leidy Crespo recuerda que pasó seis meses en un refugio y que, incluso hoy, tiene secuelas emocionales: “Con que caiga agua en el techo, así sean cuatro gotas, eso me atormenta. O que se deje un grifo abierto. Me aturde. Lo cierro de inmediato”, dijo.
Según el Consejo Nacional de la Vivienda (Conavi), los costos de reconstrucción alcanzaron los 830 millones de dólares, aunque otras cifras oficiales los duplican. Más allá del dinero, el trauma colectivo se mantiene latente.
El fotógrafo Daril Jiménez, autor del documental "Cuando el cerro se vino abajo", buscó rendir homenaje a los sobrevivientes. En su rodaje, encontró testimonios como el de un hombre que perdió a su esposa e hijo, y el de Leidy, quien aún vive en Vargas: “Nos tocó empezar de cero, pero aquí seguimos”, afirmó con orgullo.
Cuando falta poco para que se cumplan 26 años de la tragedia de Vargas, Venezuela aún recuerda el poder del amor frente a la adversidad. El padre que se negó a ser rescatado para no soltar las manos de sus hijas simboliza lo más noble del espíritu humano.
Su historia seguirá viva en la memoria colectiva y en cada lágrima que aún brota al recordar aquellas palabras inolvidables: “No me saquen”. La tragedia de Vargas, no solo enlutó a las familias de las víctimas, sino a toda Venezuela que aún siente y llora por lo ocurrido.